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  • Pablo Ianiszewski

El Chile del mañana y la saturnina Convención Constituyente.


Lamento profundamente haber presenciado lo que todos vimos el día de ayer, y no quisiera tener que volver sobre ello, pero la gravedad de lo acontecido me obliga a pronunciarme. Y es que una vez más se cumple de lleno lo que predije en las charlas presenciales del 22 de noviembre (Limache) y del 7 de diciembre (Santiago) de 2019 respecto a lo que ocurriría en la Convención Constituyente, instancia convocada con el fin de redactar una nueva carta magna para Chile. Ha comenzado oficialmente la discusión constitucional, y como nos lo enseña la luminosa sabiduría hermética, en el principio hallarás oculto el final de todas las cosas.

Los desórdenes, los enfrentamientos y los histrionismos protagónicos de sectores radicalizados y fanáticos se han tomado tanto el clima general como la formalidad jurídica del proceso mismo, dificultando enormemente la realización de una instancia cívica y republicana de carácter solemne. En vez de un evento inaugural impecable, hemos asistido al triste y vergonzoso espectáculo de grupos fundamentalistas que no creen en el diálogo ni en el respeto al otro, que vociferaron, interrumpieron y retrasaron la inauguración durante tres horas.

Lo que mucha gente aguardaba con ingenua esperanza, se ha transformado en lo que me indicaban con total claridad las estrellas hace más de un año y medio. No sería el gran encuentro para el logro de los consensos racionales y dialogados que el país requiere, ni el gran abrazo fraternal para la integración de los grupos excluidos, sino una instancia para magnificar la polarización del actual clivaje político. Según subrayé en ambos encuentros, la Convención dejaría de ser ese espacio ciudadano y civilizado de la teoría, para revelarse como un show mediático de política espectáculo, rodeado de actitudes desafiantes, irrespetuosas e insolentes en la práctica.

Este cambio cultural y político se desarrolla bajo los auspicios de Saturno, que subyugó a Júpiter en el grado cero de Acuario. El gran maléfico impone sus cualidades de extremo frío y sequedad sobre las del gran benéfico, que es templadamente caliente y húmedo. Es entonces el extremismo, y no la moderación, lo que se impone como el espíritu que posee a los esclavos del destino, esos grandes rebaños que obedecen ciegamente al imperio de los astros, sin saber que son títeres inconscientes de un poder sobrehumano que se nos impone y que nos determina. Es la hora de los "chandalas" (चण्डाल) en el doble sentido del término.

Por delante nos aguarda un proceso constituyente accidentado, marcado por confrontaciones, mediatización de los convencionales y una demostración empírica de lo que significa transformar en batalla ideológica lo que debió ser un solemne encuentro cívico. Pese a que lo vengo advirtiendo desde hace mucho tiempo en base al estudio técnico del cielo, y no sobre una opinión partidista, es prácticamente imposible que se oigan las voces de quienes llamamos a la cautela y la prudencia frente a estas promesas mágicas de cambios abruptos y violentos, que en la práctica sólo desestabilizan a cualquier sistema político. Pero así es el destino. Nos aguarda el deterioro como castigo del cielo.


Publicado el lunes 5 de julio de 2021.

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